jueves, 2 de mayo de 2013

Recuerdo..., de la nada un carnaval

Soy de un lugar áspero
como áspero es su clima.
De un diminuto pueblo
donde las flores marchitas
se entremezclan,
con el dorado color del fuego,
en esas tardes cálidas,
donde la hierba arde
y el sol enmudece.

Soy de un palacio de piedra
rodeado de dos valles,
custodiado por valientes,
hombres con llagas en manos
y ojos de sincero coraje.

Pues bien, les diré algo
de este rudo, precioso y desolado paraje.
Está poblado por bellas gentes,
que de la nada cultivan simientes
y crean en sus calles,
el más confortable hogar.

Recuerdo, como si fuera ayer,
a sus poetas bohemios
con jaquecas y locos vuelcos,
y con mejor noche que despertar.

Recuerdo a sus pintores,
grandes de corazones,
con trágicas tradiciones
y un futuro que hará palidecer.


Recuerdo también a diseñadores,
de ropas hechas nobles,
por sus manos huesudas,
que convirtieran en filosofía
la antimoda que habrá de aparecer.


Recuerdo a los flamencos,
que sin ningún esfuerzo,
callaban a los gitanos altivos
en las peores bodegas,
con un simple rasgar de guitarra,
y galantería a derrochar.

Recuerdo dos artesanas,
lindas mis dos hermanas,
una morena y otra rubia alba,
con más cariño
de lo que pudieran jamás comprender.
¡Cuántos momentos os añoraré!

Recuerdo a los cantores,
poetas urbanos,
que con rimas en oraciones,
a veces cuentos de ruiseñores,
transformaban los lugares
en caminos llenos de joyas
de grandioso parecer.

Recuerdo un centro social
y otro local a su vera,
los dos construyendo a su manera,
cambiando la realidad.
Éstos, habitados por seres
de amplia generosidad,
que gastaban sus esfuerzos,
su tiempo y energía,
en plantar con alegría,
un mundo de humanidad.

Y qué de ese gran hotel,
la florinata cabaretera
que alumbró un día
como bello teatro-burdel.

Recuerdo un grupo debate,
primero revista y luego con arte,
revolucionando los cacareos
que las calles poblaban
y dando color negro
a la respuesta social.

Recuerdo muchos revolucionarios,
que trabajaban duro,
en coordinadoras y otros grupos,
para plantar cara al Capital.

Recuerdo dos camareras,
que en más de mil borracheras,
hicieron de mí, más que un príncipe,
al que jamás podré olvidar.
Ellas, con su interior de plata,
bellas damas,
alegraban las noches
de la lúgubre cuidad.
¡Ay sonrisas gemelas!
¡Cuánto por recordar!

Recuerdo mujeres inquietas,
todas de ellas selectas
que a todos sorprendían
con su capacidad de aportar.
De entre ellas me acuerdo de una,
que siempre me hizo pensar.

También recuerdo a la huidiza italiana,
no de nacimiento pero sí de corazón,
quedamos veces más de un millón,
y pocas se materializaron
todas bien aprovechadas,
por lo tanto, la pena valió.

Recuerdo a mi partener,
con siempre su lengua vivaz,
que a más de uno hizo rabiar
incluso a mí, me trastabilló,
pero siempre lo hizo con la elegancia
que la naturaleza le dio.

Os recuerdo a todos cabrones,
sabiendo que dejo mi casa
en mejores manos que nunca,
pues de la nada construisteis
un paraíso de color.

Os llevo a todos conmigo
salpicando mi interior.

lunes, 29 de abril de 2013

1º de Mayo, que acabe la pantomima



Se acerca el día de los trabajadores y no puedo controlar las náuseas profundas que me entran. Después de tantas luchas, tantas muertes y tantos esfuerzos, vivo en un país en el que conseguir un trabajo parece misión imposible. El derecho al trabajo se ha convertido en el lujo de la precariedad. Un dirigente europeo de cuyo nombre no quiero acordarme, en un programa de cualquier canal basura del cuarto poder, dijo: ”acostúmbrense a paro o precariedad”. Lo que el caballero quiso decir era que nos acostumbrásemos a la desesperación o la esclavitud, pero se vio obligado a utilizar eufemismos.

En un mundo paralelo, nuestros amigos de los sindicatos mayoritarios y alguno más (de cuyo nombre tampoco quiero acordarme), ya se están planchando sus mejores trajes para el día de festejo de la clase trabajadora. Siento una vez más que mis compañeros/as de base de esas formaciones puedan sentirse ofendidos por lo que aquí pueda escribir, pero las náuseas siguen aumentando. Ese día, las cúpulas sindicales saldrán todo engalanadas con sus banderolas, a celebrar el evento, mientras año tras año, han sido cómplices de esta situación en la que vivimos. Disculpen si les asusto, pero les deseo a todos ustedes que ese día les llueva o quizá, que cargue la policía de forma brutal. Repito, no contra las bases sino contra los dirigentes de primeras filas. De todas maneras, no se preocupen, sé, al igual que ustedes, que eso no ocurrirá, pues cumplen de maravilla la función para la que fueron encomendados. Distraer a las masas con paseos, mientras el conflicto social sigue diluyéndose en sus mentes.

Ese día, Señores del Desastre, ustedes saldrán a la calle con sus panfletos a cacarear contra un gobierno también cómplice de la estafa. Pero saben mejor que nadie, que el problema central no es el gobierno en sí, sino en manos de quién están los medios de producción. El problema también se encuentra en cómo manejan esos medios, a quién hacen esclavos para ello y cuáles deben ser los beneficios para los capitalistas. Pero claro, salir a la calle diciendo esas cosas, resulta imposible para ustedes, pues son beneficiarios de las migajas que les dejan. Y ya se sabe lo que dice la sabiduría popular, no tiren ustedes piedras sobre su propio tejado.

Ese día que ustedes celebrarán con la boca llena de palabras bonitas, seguirá aumentando el número de parados y los que consigan trabajo, estarán más cerca de las condiciones laborales del siglo XIX que las que corresponden con la fecha. Ese día seguirá aumentando la desesperación para la clase obrera y ustedes estarán tomando cañas después del paseo.

Afortunadamente, todavía hay trabajadores/as que no han perdido la conciencia de clase y que en esa jornada no celebrarán nada. Saldrán a la calle una vez más a jugarse la vida y la libertad, para intentar no perder las últimos resquicios que quedan de lo que consiguieron luchando sus antepasados. Pero a ustedes lo de jugarse nada, les queda lejos pues son engranajes de la misma máquina.

Señores de la Miseria, ese día no nos veremos las caras pues sus banderas y sus trajes, les impedirá ver a los que estaremos, como cada día, en la cuerda floja. Luchando por un futuro que nos han hipotecado y que no pensamos regalar sin perder los dientes como resultado.

A todos/as los trabajadores/as que quedan con dignidad, les mando mi más cordial saludo y un cálido abrazo. Recuerden que después de la tormenta siempre sale el sol. No serán capaces de matar nuestra fuerza, pues su cobardía se lo impide.

¡Salud y revolución social!

jueves, 25 de abril de 2013

Montaña esmeralda

La poesía ha de acompañarme en mi viaje de reposo
llegando al tesoro, rodeado de azul coraje.

Aquella isla escondida en la falda del mundo
sólo visitada desde su vecina,
ha querido alojar al vagabundo transeúnte
y cuidarlo de la mente maltrecha.

Ilumina mi interior en la distancia
y no es por sol aunque no falta.
Es por la energía que irradia
al acercarse el terremoto de meseta.

No puedo controlar mi impaciencia
y soplaría gustoso y con gracia
la calima que el camino puebla
y observar de esta forma, la esmeralda
joya más verde que todas las de su esfera.
No la veo y estoy inquieto,
sin quererlo me estremezco
aún con el barco anterior en la distancia
que confunde mis nervios en jadeos.

Navegamos todos,
el dolor, la razón y mi inconsciencia,
las ansias por la vida y el miedo,
la solemnidad de mis palabras
y la locura de mis deseos.
No miro atrás pues os llevo
a todos/as en mi cabeza
sin poder olvidar,
los minutos que año y medio llenan.

Pequeña isla, pantera de plata
esperad que ya llega
el tumulto y el viento,
del nocturno poeta.


miércoles, 13 de febrero de 2013

¡Miserables!

Míseros los que condenan con su avaricia al pueblo,
Inocentes y cobardes los que con migajas se conforman.
Lebreles sabandijas, los que señalan a sus hermanos.
Nadie ya tiene esperanza, pero las cosas llegan, siempre llegan.
Cuando nadie lo espera, el grito de alguién, ese chillido imprevisto de último suspiro,
hace despertar a las mentes con sus cuerpos, a las manos con cus armas, al pueblo con su dignidad
Los que no podemos perder, no tenemos miedo a hacerlo.
Los que no tenemos nada que esconder, nada escondemos
Los que ahora ríen, se ahogarán en su vómito sangriento

No olvidéis una cosa, cuando aumenta mucho la presión, llega un momento que el recipiente explota movido por la energía del contenido. Cada día más cerca, cada día menos tiempo...

domingo, 27 de enero de 2013

Rabia y,… ¿nada más?


Voy por la calle y no veo nada
¿Un destello, una pintada?
¿Toda resistencia quedo silenciada?
¿Qué es lo que queda en nuestra conciencia?
¿Sólo queda rabia?
¿Hay tal incapacidad
de construir algo?
¿Acaso nada que la pena valga?
¿Tan valiosa es nuestra vida,
como para seguirla
aún siendo siempre de rodillas?
Y mientras tanto, consumimos nuestra ira,
unos hinchando su hígado hasta reventarlo
otros, intentando ahorrar dos duros
para luego ser expropiados
Muchos tienen hijos,
pensando que les traerá la felicidad.
Otros con cara de pantalla,
de los años escapan, sin pena y sin gracia
¿Te agarras a un trabajo esclavo?
¿Crees que ahora estarás a salvo?
A ver, ¿cuál es la mentira que vos os contáis?
¿Qué pantomima has inventado
para no verte todos los días en el calvario?
Mis palabras, dicen algunos, son duras.
Perdonad, más dura es vuestra existencia
y la vivís con indolencia.
¡Ah sí! Hazte otro máster, seguro cuando salgas
las cosas se habrán recuperado
¡Ah no! Sal al extranjero, muchas oportunidades
y ningún enredo.
Todo lo que aquí no ves
por lugares lejanos crece
madura, y los frutos puedes recoger
¡Venga va! ¿Quién da más?
¿Cuál es la siguiente frase
que haga esconder esta barbarie?
Pero no pasa nada,
cada día vuelvo a casa con ganas de llorar.
Mañana, será otra cosa,
un camino lleno de rosas
que me permitan descansar.

martes, 22 de enero de 2013

Libertad

A lo largo del camino he encontrado muchas cosas
Flores, cuellos, botellas, noches, personas, sueños
He subido y bajado montañas, recorrido bonitos lugares
Visto amaneceres, atardeceres, desiertos y nieves
He trabajado duro con poca recompensa
He ganado mucho sin apenas arriesgar
He perdido todo y lo he vuelto a recuperar
Pero de todos los tesoros, de todas las joyas
Una cosa hallo yo en mi persona, que jamás podré borrar
Un fuerte sentimiento, luchado durante tiempos
Buscado hasta con dinero, llamado libertad
Esa preciosa piedra, que no es roca, ni es cristal
Guardada en aquel cofre, llamado utopía
Sé que existe y nadie lo puede negar,
Puesto que con ella vivo,
Despierto y dormido; sobrio y ebrio; y a veces, maldito.
No me la quito de la cabeza, no puedo,
Por más que me la quieran arrebatar,
Cada día, encuentro más motivos por los que volar.

Cuando cien mercaderes digan, que todo tiene un precio
Cunado mil sacerdotes recen, qué es pecado
Más confirmado estará en mi conciencia.
Criminal que marcaste heridas
Asesino del esfuerzo, vampiro de los sudores
Que brotaron de mis manos,
Como callos,
Arados entre la piel,
Robarás muchas cosas, plusvalía y mucho más.
Pero nunca buscarás lo que desconoces,
No tendrás lo que no comprendes.
Hay cosas, pequeño esbirro
Que ni con todo un Potosí
Se mostrarán ante ti,
Con su verdadero semblante.

Hace falta más que una cuna elegante
Para dulces de tan alta clase, poder apreciar.

lunes, 14 de enero de 2013

La lotería, ¿perdida?

Parece que existen almas que no pueden descansar,
sin remedio son vapuleadas por los avatares del momento.
Un cariño, un silencio, un te quiero y un adiós.

Años observando desde lejos, 
lazos al fin cruzados y un destino que condenó.
Las cosas buenas, dicen que breves dos veces buenas
quizá, la lotería nunca duró
quizá los sueños, son sólo sueños
y la realidad los inventó,
para escapar de su crueldad fría
y mitigar el dolor.

Pero una cosa digo y pienso
hay cabezas más duras que el granito de la misma tierra,
los que no tienen qué perder, nunca pierden
y nunca aceptan rendición.

Si la libertad es utopía
Si no existe el amor,
Si las cosas buenas son breves
Si la realidad es un horror,
el juego de la misma vida
nos motiva con más fuerza,
la partida que se dio perdida
muchas veces se ganó

No soy yo de quedarme quieto,
ni tampoco de asustarme
si una vez tú me abrazaste,
no perderé la ilusión,
mi esperanza me lo dijo
y nunca me abandonó.