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jueves, 6 de septiembre de 2012

“A las dos amadas de A. Machado” entre dos aguas


 Así recorro tu cuerpo
cuando iluminas tu cara,
de tus ojos salen risas
de los míos brotan lágrimas,
mis manos que te acarician
con suavidad y con calma,
afloran en ti pasiones
y a mí me queman el alma.

Pienso que tú estás presente
su mirar nos acompaña
por ti me siento culpable
a ella mi soñar extraña,
cuando la tengo te añoro,
sin ti mi mar no está en calma,
ella es la brisa tu el agua
ella es la noche tu el alba.

Si pensar me da tristeza
ya no quiero pensar nada
prefiero ser poesía
volar a tierras lejanas
navegar sin rumbo fijo
cantarle a la madrugada
elegir ¿sus brazos dulces?
¿o tus ardientes palabras?.



En recuerdo a ANTONIO MACHADO
(VICTORIA PRADA)

domingo, 19 de agosto de 2012

Yo poeta decadente


Yo, poeta decadente,
español del siglo veinte,
que los toros he elogiado,
y cantado
las golfas y el aguardiente...,
y la noche de Madrid,
y los rincones impuros,
y los vicios más oscuros
de estos bisnietos del Cid:
de tanta canallería
harto estar un poco debo;
ya estoy malo, y ya no bebo
lo que han dicho que bebía.

Porque ya
una cosa es la poesía
y otra cosa lo que está
grabado en el alma mía...

Grabado, lugar común.
Alma, palabra gastada.
Mía... No sabemos nada.
Todo es conforme y según.


Manuel Machado

martes, 5 de junio de 2012

La Perla

Sabemos que se nos engaña desde nuestro nacimiento hasta en el precio de los ataúdes. Pero sobrevivimos. Tú has desafiado, no a compradores de perlas, sino a la estructura entera, al modo de vida entero, y temo por ti. 


Extracto del libro "La Perla" de John Steinbeck.

domingo, 3 de junio de 2012

Descartes


Final de la Meditación primera.

“Pero un designio tal es arduo y penoso, y cierta desidia me arrastra insensiblemente hacia mi manera ordinaria de vivir; y, como un esclavo que goza en sueños de una libertad imaginaria, en cuanto empieza a sospechar que su libertad no es sino un sueño, teme despertar y conspira con esas gratas ilusiones para gozar más largamente de su engaño, así yo recaigo insensiblemente en mis antiguas opiniones, y temo salir de mi modorra, por miedo a que las trabajosas vigilias que habrían de suceder a la tranquilidad de mi reposo, en vez de procurarme alguna luz para conocer la verdad, no sean bastantes a iluminar por entero las tinieblas de las dificultades que acabo de promover.” 

jueves, 26 de abril de 2012

Amanece con Sol


AmaNeCe coN SoL, oLaS dE Mar, piedRaS q qUiSieRoN SeR OlAS y oTRaS q QuiZaS ElEfAnteS, loS niÑoS NoS eChAN RuMbo A uN DeSayUNo y Nos PonEmoS caMino a uN nuEvO riNcOn, En bLancO sObRe eL aZuL mAr eNtRe eL pLaYaZo y LA CaLa deL CueRvo, mAr rEvuelTo Q sueNa a caLma y uNaS mAnoS Q eScribEn y oTrAs q PintaN... Y lO mJoR deL viAJe lAs conveRsacioNes sIn caScaRilla... clARidAd Y cAlMa...
bOnitOS lOS ReEnCueNTrOS, BOnItOS ¿qUIeN LO DiRIa?, BOnITO PodEr ElEgiR, BoniTaS lAs buEnaS rAiCes Q tE hAceN voLVer....
bonitos los dias de marzo escritos en un papel....
ganas de volver a escapar.....

Marta Ramiro

domingo, 22 de abril de 2012

María-Mercè Marçal:


Cuando, en pleno deshielo,
el río remonta
hacia la fuente,
y su curso sesgado se alimenta
lo mismo que un espejo
de tu faz, y apartado
de ti me lo devuelve,
convertido en tiniebla
y en deslustrado espanto…
Názcanme ojos de ciega,
unos ojos vivientes
en la punta del dedo
con el fin de leerte y no perderme
en viejos simulacros
sin contornos
que al igual que un remanso
me devoran la noche.

lunes, 13 de febrero de 2012

Rafael G. Martín. Pelujo


Peligros y oportunidades,
sobraron motivos; llorarán
las soledades.

En un laberinto, tu mundo
el mío.

Barco que siendo bañera
navega lleno de vacío.

Sólo el amor puede callar
para hablar sin el olvido.

jueves, 2 de febrero de 2012

Los portadores de sueños


En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan 
que el hombre creará su propia destrucción.

Pero los siglos y la vida 
que siempre se renueva 
engendraron también una generación 
de amadores y soñadores; 
hombres y mujeres que no soñaron 
con la destrucción del mundo, 
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.

Desde pequeños venían marcados por el amor. 
detrás de su apariencia cotidiana 
guardaban la ternura y el sol de medianoche. 
Las madres los encontraban llorando 
por un pájaro muerto 
y más tarde también los encontraron a muchos 
muertos como pájaros. 
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas 
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos 
por un invierno de caricias. 
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños, 
atacados ferozmente por los portadores de profecías 
habladoras de catástrofes. 
Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías 
dijeron que sus palabras eran viejas 
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso 
es antigua al corazón del hombre. 
Los acumuladores de riquezas les temían 
lanzaban sus ejércitos contra ellos, 
pero los portadores de sueños todas las noches 
hacían el amor 
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas 
que no sólo portaban sueños sino que los 
multiplicaban y los hacían correr y hablar. 
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida 
como también había engendrado 
a los que inventaron la manera 
de apagar el sol. 

Los portadores de sueños sobrevivieron a los 
climas gélidos pero en los climas cálidos casi parecían brotar por 
generación espontánea. 
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias 
torrenciales tuvieron algo que ver con esto, 
la verdad es que como laboriosas hormiguitas 
estos especimenes no dejaban de soñar y de construir 
hermosos mundos, 
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se 
llamaban compañeros, 
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban 
en las muertes, 
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se 
ayudaban en el 
arte de querer y en la defensa de la felicidad. 

Eran felices en su mundo de azúcar y de viento, 
de todas partes venían a impregnarse de su aliento,
de sus claras miradas, 
hacia todas partes salían los que habían conocido 
portando sueños soñando con profecías nuevas 
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores 
y de que el mundo no tendría que terminar en la 
hecatombe. 
Por el contrario, los científicos diseñarían 
puentes, jardines, juguetes sorprendentes 
para hacer más gozosa la felicidad del hombre. 

Son peligrosos - imprimían las grandes rotativas 
Son peligrosos - decían los presidentes en sus discursos 
Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra. 
Hay que destruirlos - imprimían las grandes rotativas 
Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus discursos 
Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra. 

Los portadores de sueños conocían su poder 
por eso no se extrañaban 
también sabían que la vida los había engendrado 
para protegerse de la muerte que anuncian las 
profecías y por eso defendían su vida aun con la muerte. 
Por eso cultivaban jardines de sueños 
y los exportaban con grandes lazos de colores. 
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros 
vigilando los pasajes y los caminos 
buscando estos peligrosos cargamentos 
que nunca lograban atrapar 
porque el que no tiene ojos para soñar 
no ve los sueños ni de día, ni de noche. 

Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de 
sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte; 
por doquier hay paquetes con grandes lazos 
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver 
la semilla de estos sueños no se puede detectar 
porque va envuelta en rojos corazones 
en amplios vestidos de maternidad 
donde piesecitos soñadores alborotan los vientres 
que los albergan. 

Dicen que la tierra después de parirlos 
desencadenó un cielo de arcoiris 
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles. 
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto 
sabemos que la vida los engendró 
para protegerse de la muerte que anuncian las 
profecías.En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan 
que el hombre creará su propia destrucción.

Pero los siglos y la vida 
que siempre se renueva 
engendraron también una generación 
de amadores y soñadores; 
hombres y mujeres que no soñaron 
con la destrucción del mundo, 
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.

Desde pequeños venían marcados por el amor. 
detrás de su apariencia cotidiana 
guardaban la ternura y el sol de medianoche. 
Las madres los encontraban llorando 
por un pájaro muerto 
y más tarde también los encontraron a muchos 
muertos como pájaros. 
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas 
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos 
por un invierno de caricias. 
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños, 
atacados ferozmente por los portadores de profecías 
habladoras de catástrofes. 
Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías 
dijeron que sus palabras eran viejas 
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso 
es antigua al corazón del hombre. 
Los acumuladores de riquezas les temían 
lanzaban sus ejércitos contra ellos, 
pero los portadores de sueños todas las noches 
hacían el amor 
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas 
que no sólo portaban sueños sino que los 
multiplicaban y los hacían correr y hablar. 
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida 
como también había engendrado 
a los que inventaron la manera 
de apagar el sol. 

Los portadores de sueños sobrevivieron a los 
climas gélidos pero en los climas cálidos casi parecían brotar por 
generación espontánea. 
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias 
torrenciales tuvieron algo que ver con esto, 
la verdad es que como laboriosas hormiguitas 
estos especimenes no dejaban de soñar y de construir 
hermosos mundos, 
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se 
llamaban compañeros, 
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban 
en las muertes, 
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se 
ayudaban en el 
arte de querer y en la defensa de la felicidad. 

Eran felices en su mundo de azúcar y de viento, 
de todas partes venían a impregnarse de su aliento,
de sus claras miradas, 
hacia todas partes salían los que habían conocido 
portando sueños soñando con profecías nuevas 
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores 
y de que el mundo no tendría que terminar en la 
hecatombe. 
Por el contrario, los científicos diseñarían 
puentes, jardines, juguetes sorprendentes 
para hacer más gozosa la felicidad del hombre. 

Son peligrosos - imprimían las grandes rotativas 
Son peligrosos - decían los presidentes en sus discursos 
Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra. 
Hay que destruirlos - imprimían las grandes rotativas 
Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus discursos 
Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra. 

Los portadores de sueños conocían su poder 
por eso no se extrañaban 
también sabían que la vida los había engendrado 
para protegerse de la muerte que anuncian las 
profecías y por eso defendían su vida aun con la muerte. 
Por eso cultivaban jardines de sueños 
y los exportaban con grandes lazos de colores. 
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros 
vigilando los pasajes y los caminos 
buscando estos peligrosos cargamentos 
que nunca lograban atrapar 
porque el que no tiene ojos para soñar 
no ve los sueños ni de día, ni de noche. 

Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de 
sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte; 
por doquier hay paquetes con grandes lazos 
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver 
la semilla de estos sueños no se puede detectar 
porque va envuelta en rojos corazones 
en amplios vestidos de maternidad 
donde piesecitos soñadores alborotan los vientres 
que los albergan. 

Dicen que la tierra después de parirlos 
desencadenó un cielo de arcoiris 
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles. 
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto 
sabemos que la vida los engendró 
para protegerse de la muerte que anuncian las 
profecías.

Gioconda Beli. Extracto del libro Portadores de Sueños

domingo, 22 de enero de 2012

Mendigo


Es difícil andar

si se ignoran

las vueltas del camino,

si se duda

la firmeza del suelo que pisamos,

si se teme

que la vereda verdadera

haya quedado atrás,

a la derecha

de aquellos pinos...
(... o quién sabe

si perdiéndose en otra primavera,

hace tiempo

cuando una

cálida brisa me empujó hacia el sur

y yo pensé:

"el viento quizá sepa",

y uní a él mi destino,

y seguí andando,

y llegué hasta esta orilla

de mi vida

en donde

-después de tanto esfuerzo-

me he sentado

a recibir

lo que los transeuntes quieran darme.)

- Una sonrisa para este vagabundo,

caballero.
- Dejad en mis pupilas,

bondadosa señora,

algo de la belleza y de la luz

que hay en vuestra mirada también triste

Lo que los transeuntes quieran darme.


Ángel González

martes, 13 de diciembre de 2011

Mujer


Algunas piezas, no encajan.
Otras, apenas, aterrizan en mi piel, laten 
intensamente y contagian a mi corazón.
Casi ninguna, me habla ya de dolor.
Casi todas, ya han aprendido algo.
Pocas, viajan por mi cuerpo, buscando nuevos 
lugares.
Las menos, duermen.
Las más, vibran.
Aún así, me sigo preguntando: ¿Cómo soy yo 
mujer?


Ana del Amo

martes, 15 de noviembre de 2011

Mojados de humildad


Porque aquello que comí
es la carne que hoy me forma,
todo aquello que viví 
es el mirar de mis ojos
hoy mojados de humildad.
Y sin compartir la sangre
tanto hemos respirado
juntos nos hemos creado
nunca costó comportarse,
y aquí estamos, dosmilonce,
tan lejos y tan cercanos
hablando de hombre a hombre
sin temor a pronunciarnos,
con los corazones rotos
con el rostro algo arrugado
con la sonrisa que mira
la honestidad de un hermano.
Qué rico saben los hierros
de las vallas, empotrado,
si es tu mano quien me empuja
y estás a menos de un paso,
qué rica sabe la vida
qué honesta es la dulzura
de abrir los pechos de penas,
de tristeza y de locuras,
de relatar que perdimos
de delatar traicionados
que lloramos en el frio
de una cama en soledad,
y tras desoladas noches
y tras salvadores versos
humildes volvemos siendo
sonriendo en serenidad.
Por muchas noches locas,
Por mucha vida más.


Héctor López Blanco 

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Elogio de la Estulticia.

Platón en su caverna, rechaza el engaño. Las sombras sobre la llama, son sólo sombras, no realidad. Sólo desea la política como servicio al pueblo.

Erasmo de Rotterdam, rechaza la vana inteligencia de los malvados, memos o ladrones estúpidos.

En estos momentos, aquí y ahora, continua la maldad estúpida. Es decir, el vano autobombo que se dan los imbéciles. Profesionales de la política falsa, del engaño, del robo social al pueblo.

El autobombo de los imbéciles. Nada saben, sólo el fácil robo de los pueblos.

En estas horas, los autonombrados políticos, de escaño y sillón, sólo saben babosear discursos falsos. No solucionan ni un gramo la pobreza, la rapiña constante, la falsedad, la mentira, el enriquecimiento. Esa continua rapiña, su incertidumbre, se recrean en la miseria de los pueblos.

Mentiras, miserables creando pobreza, rozan la esclavitud del pueblo. Se recrean en la miseria ajena con engaño.

Ante la constante mentira y esclavismo sólo hay una solución. El pueblo, la clase obrera mal pagada, tiene la obligación de reclamar sus derechos.

¡Basta de petimetres, ladrones, esclavistas!

El pueblo tiene la obligación de pedir sus derechos. Exigir a los que dicen gobernar.

Debemos matar las ratas de la codicia.


Pedro Antonio Serrano Martín

martes, 5 de julio de 2011

Segovia

Esta calzada romana
diez mil veces recorrí,
camino a casa mojada
refleja aquello que fui.
Siento que dormir podría
sobre estos adoquines
que prolongan el pasillo
de mi casa hasta aquí.
Siento que todo es mi casa...
¿cómo hacer? por vez primera
quiero volver a sentir
que por esta ciudad ando,
ver con ojos de turista 
el lugar donde crecí.
Aunque anónimo a las gentes
porque el tiempo ha pasado
rincones saben de mi,
¿a que esquina preguntar 
en que yo me confundí?
¿qué muro podrá explicarme 
por qué loco me volví?
De tus calles me fui huyendo
de tu nombre nunca di
más de dos palabras bellas
son dos porque aquí crecí.
En mi búsqueda del tiempo,
del amor, de mi mismo y de algún arte
terminé solo en Paris.
No lo cambio por mi aldea.
Bien será volver aquí
aunque sólo queden calles
de aquello donde viví
de aquello que fue feliz.

Héctor López Blanco 

miércoles, 25 de mayo de 2011

Poema 20.(Veinte poemas de amor y una canción desesperada)

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos 
sean los últimos versos que yo le escribo. 


Pablo Neruda

sábado, 7 de mayo de 2011

A mis soledades voy.


A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

No sé qué tiene el aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo,
no puedo venir más lejos.

Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.

Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.

De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.

Él dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento;
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.

La diferencia conozco,
porque en él y en mí contemplo
su locura en su arrogancia,
mi humildad en mi desprecio.

O sabe naturaleza
más que supo en este tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.

«Sólo sé que no sé nada»,
dijo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.

No me precio de entendido,
de desdichado me precio;
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?

No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.

Señales son del juicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más,
otros por carta de menos.

Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres,
que desde entonces no ha vuelto.

En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata los estraños,
y la de cobre los nuestros.

¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?

Todos andan bien vestidos,
y quéjanse de los precios,
de medio arriba romanos,
de medio abajo romeros.

Dijo Dios que comería
su pan el hombre primero
en el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento;

y algunos, inobedientes
a la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efectos.

Virtud y filosofía
peregrinan como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.

Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento,
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.

Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.

Mirando estoy los sepulcros,
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.

¡Oh, bien haya quien los hizo!
Porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños.

Fea pintan a la envidia;
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.

Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir,
piden prestado el tintero.

Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones ni pleitos;

ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, firmaron
parabién, ni Pascuas dieron.

Con esta envidia que digo,
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.


Lope de Vega