lunes, 10 de junio de 2013

Amanece temprano

Camino raudo,
Camino presto hacia el cadalso,
con la cabeza erguida
y el corazón gritando.
Con ojos que miran,
con almas llorando
y la mía, que espera
a la guadaña asesina
con el puño cerrado.
Recitando,
el principio comienza,
la ruina termina,
la utopía asomando.


Dedicado a todas las personas que son encerradas o asesinadas por su amor a la libertad.

viernes, 7 de junio de 2013

Transcurrir

La corriente del continuo aprendizaje
fluye sobre nuestras cabezas.
Pesa la fuerza de su ímpetu
y arrastra a los cuerpos solos,
con esa soledad característica
de lo que emana,
cabalgando entre las olas.

Incesante, el trajín que se desprende
del seno del letargo eterno,
habrá de desembocar
en perpetuidad constante.

Cuestionar el curso
sobre las rocas que afloran,
mientras los remolinos
golpean en la distancia,
parece obra del más necio.

Si es nacer y es morir.
Si fue ayer y hoy vivir.
¿Quién dará respuesta
a la erosión latente?

Cada meandro,
sin presentarse con anticipo,
rompe la monotonía.
Cada cascada
con su peculiar caída,
otro peldaño
que sin más,
 subir
y esquivar fatiga.

lunes, 6 de mayo de 2013

Esbozo sombrío

Si fuera un desconocido,
embarrado, en fango podrido.
Castigado por el vacío impuesto,
como si tuviera piedras en bolsillos.

Cada mirada, una respuesta,
un giro de cara, un desaire,
un desgarro sentido.

Cambiar de morada, cruel castigo,
trágico golpe al paso,
un mendigo. Dulce, sonrío,
de perdidos al estío.

Salpicando con lágrimas
aquello que pudo ser
un horizonte soleado y amigo,
mas la trágica guadaña
del caprichoso cupido,
nunca perdonó
al pecho desvalido.

jueves, 2 de mayo de 2013

Recuerdo..., de la nada un carnaval

Soy de un lugar áspero
como áspero es su clima.
De un diminuto pueblo
donde las flores marchitas
se entremezclan,
con el dorado color del fuego,
en esas tardes cálidas,
donde la hierba arde
y el sol enmudece.

Soy de un palacio de piedra
rodeado de dos valles,
custodiado por valientes,
hombres con llagas en manos
y ojos de sincero coraje.

Pues bien, les diré algo
de este rudo, precioso y desolado paraje.
Está poblado por bellas gentes,
que de la nada cultivan simientes
y crean en sus calles,
el más confortable hogar.

Recuerdo, como si fuera ayer,
a sus poetas bohemios
con jaquecas y locos vuelcos,
y con mejor noche que despertar.

Recuerdo a sus pintores,
grandes de corazones,
con trágicas tradiciones
y un futuro que hará palidecer.


Recuerdo también a diseñadores,
de ropas hechas nobles,
por sus manos huesudas,
que convirtieran en filosofía
la antimoda que habrá de aparecer.


Recuerdo a los flamencos,
que sin ningún esfuerzo,
callaban a los gitanos altivos
en las peores bodegas,
con un simple rasgar de guitarra,
y galantería a derrochar.

Recuerdo dos artesanas,
lindas mis dos hermanas,
una morena y otra rubia alba,
con más cariño
de lo que pudieran jamás comprender.
¡Cuántos momentos os añoraré!

Recuerdo a los cantores,
poetas urbanos,
que con rimas en oraciones,
a veces cuentos de ruiseñores,
transformaban los lugares
en caminos llenos de joyas
de grandioso parecer.

Recuerdo un centro social
y otro local a su vera,
los dos construyendo a su manera,
cambiando la realidad.
Éstos, habitados por seres
de amplia generosidad,
que gastaban sus esfuerzos,
su tiempo y energía,
en plantar con alegría,
un mundo de humanidad.

Y qué de ese gran hotel,
la florinata cabaretera
que alumbró un día
como bello teatro-burdel.

Recuerdo un grupo debate,
primero revista y luego con arte,
revolucionando los cacareos
que las calles poblaban
y dando color negro
a la respuesta social.

Recuerdo muchos revolucionarios,
que trabajaban duro,
en coordinadoras y otros grupos,
para plantar cara al Capital.

Recuerdo dos camareras,
que en más de mil borracheras,
hicieron de mí, más que un príncipe,
al que jamás podré olvidar.
Ellas, con su interior de plata,
bellas damas,
alegraban las noches
de la lúgubre cuidad.
¡Ay sonrisas gemelas!
¡Cuánto por recordar!

Recuerdo mujeres inquietas,
todas de ellas selectas
que a todos sorprendían
con su capacidad de aportar.
De entre ellas me acuerdo de una,
que siempre me hizo pensar.

También recuerdo a la huidiza italiana,
no de nacimiento pero sí de corazón,
quedamos veces más de un millón,
y pocas se materializaron
todas bien aprovechadas,
por lo tanto, la pena valió.

Recuerdo a mi partener,
con siempre su lengua vivaz,
que a más de uno hizo rabiar
incluso a mí, me trastabilló,
pero siempre lo hizo con la elegancia
que la naturaleza le dio.

Os recuerdo a todos cabrones,
sabiendo que dejo mi casa
en mejores manos que nunca,
pues de la nada construisteis
un paraíso de color.

Os llevo a todos conmigo
salpicando mi interior.

lunes, 29 de abril de 2013

1º de Mayo, que acabe la pantomima



Se acerca el día de los trabajadores y no puedo controlar las náuseas profundas que me entran. Después de tantas luchas, tantas muertes y tantos esfuerzos, vivo en un país en el que conseguir un trabajo parece misión imposible. El derecho al trabajo se ha convertido en el lujo de la precariedad. Un dirigente europeo de cuyo nombre no quiero acordarme, en un programa de cualquier canal basura del cuarto poder, dijo: ”acostúmbrense a paro o precariedad”. Lo que el caballero quiso decir era que nos acostumbrásemos a la desesperación o la esclavitud, pero se vio obligado a utilizar eufemismos.

En un mundo paralelo, nuestros amigos de los sindicatos mayoritarios y alguno más (de cuyo nombre tampoco quiero acordarme), ya se están planchando sus mejores trajes para el día de festejo de la clase trabajadora. Siento una vez más que mis compañeros/as de base de esas formaciones puedan sentirse ofendidos por lo que aquí pueda escribir, pero las náuseas siguen aumentando. Ese día, las cúpulas sindicales saldrán todo engalanadas con sus banderolas, a celebrar el evento, mientras año tras año, han sido cómplices de esta situación en la que vivimos. Disculpen si les asusto, pero les deseo a todos ustedes que ese día les llueva o quizá, que cargue la policía de forma brutal. Repito, no contra las bases sino contra los dirigentes de primeras filas. De todas maneras, no se preocupen, sé, al igual que ustedes, que eso no ocurrirá, pues cumplen de maravilla la función para la que fueron encomendados. Distraer a las masas con paseos, mientras el conflicto social sigue diluyéndose en sus mentes.

Ese día, Señores del Desastre, ustedes saldrán a la calle con sus panfletos a cacarear contra un gobierno también cómplice de la estafa. Pero saben mejor que nadie, que el problema central no es el gobierno en sí, sino en manos de quién están los medios de producción. El problema también se encuentra en cómo manejan esos medios, a quién hacen esclavos para ello y cuáles deben ser los beneficios para los capitalistas. Pero claro, salir a la calle diciendo esas cosas, resulta imposible para ustedes, pues son beneficiarios de las migajas que les dejan. Y ya se sabe lo que dice la sabiduría popular, no tiren ustedes piedras sobre su propio tejado.

Ese día que ustedes celebrarán con la boca llena de palabras bonitas, seguirá aumentando el número de parados y los que consigan trabajo, estarán más cerca de las condiciones laborales del siglo XIX que las que corresponden con la fecha. Ese día seguirá aumentando la desesperación para la clase obrera y ustedes estarán tomando cañas después del paseo.

Afortunadamente, todavía hay trabajadores/as que no han perdido la conciencia de clase y que en esa jornada no celebrarán nada. Saldrán a la calle una vez más a jugarse la vida y la libertad, para intentar no perder las últimos resquicios que quedan de lo que consiguieron luchando sus antepasados. Pero a ustedes lo de jugarse nada, les queda lejos pues son engranajes de la misma máquina.

Señores de la Miseria, ese día no nos veremos las caras pues sus banderas y sus trajes, les impedirá ver a los que estaremos, como cada día, en la cuerda floja. Luchando por un futuro que nos han hipotecado y que no pensamos regalar sin perder los dientes como resultado.

A todos/as los trabajadores/as que quedan con dignidad, les mando mi más cordial saludo y un cálido abrazo. Recuerden que después de la tormenta siempre sale el sol. No serán capaces de matar nuestra fuerza, pues su cobardía se lo impide.

¡Salud y revolución social!

jueves, 25 de abril de 2013

Montaña esmeralda

La poesía ha de acompañarme en mi viaje de reposo
llegando al tesoro, rodeado de azul coraje.

Aquella isla escondida en la falda del mundo
sólo visitada desde su vecina,
ha querido alojar al vagabundo transeúnte
y cuidarlo de la mente maltrecha.

Ilumina mi interior en la distancia
y no es por sol aunque no falta.
Es por la energía que irradia
al acercarse el terremoto de meseta.

No puedo controlar mi impaciencia
y soplaría gustoso y con gracia
la calima que el camino puebla
y observar de esta forma, la esmeralda
joya más verde que todas las de su esfera.
No la veo y estoy inquieto,
sin quererlo me estremezco
aún con el barco anterior en la distancia
que confunde mis nervios en jadeos.

Navegamos todos,
el dolor, la razón y mi inconsciencia,
las ansias por la vida y el miedo,
la solemnidad de mis palabras
y la locura de mis deseos.
No miro atrás pues os llevo
a todos/as en mi cabeza
sin poder olvidar,
los minutos que año y medio llenan.

Pequeña isla, pantera de plata
esperad que ya llega
el tumulto y el viento,
del nocturno poeta.


miércoles, 13 de febrero de 2013

¡Miserables!

Míseros los que condenan con su avaricia al pueblo,
Inocentes y cobardes los que con migajas se conforman.
Lebreles sabandijas, los que señalan a sus hermanos.
Nadie ya tiene esperanza, pero las cosas llegan, siempre llegan.
Cuando nadie lo espera, el grito de alguién, ese chillido imprevisto de último suspiro,
hace despertar a las mentes con sus cuerpos, a las manos con cus armas, al pueblo con su dignidad
Los que no podemos perder, no tenemos miedo a hacerlo.
Los que no tenemos nada que esconder, nada escondemos
Los que ahora ríen, se ahogarán en su vómito sangriento

No olvidéis una cosa, cuando aumenta mucho la presión, llega un momento que el recipiente explota movido por la energía del contenido. Cada día más cerca, cada día menos tiempo...