martes, 26 de abril de 2011

Mañanas en la montaña.

Las mañanas en la montaña
quitan el catarro de mi nostalgia
el sol, el viento y el agua
los pájaros, los pinos y sus ramas.

El silencio que no es tal,
la inspiración que me viene
observando al horizonte
esa llanura verde.

Miro a la ciudad y me pregunto,
¿cuánto durará la condena
de vivir todos juntos
como almas en pena?

Aquí en lo alto, me siento
aquí en mi palacio, seguro
aquí entre todas las flores
escondido en los arbustos.

La calma, sí, la calma,
la gracia del estar solo,
el calor que me cobija
sólo aquí, me siento de oro.

                     

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